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Sergio Esteve Rico

Doctoralia

Alcohol, ansiedad y depresión: un círculo del que cuesta salir

Tratamiento del alcoholismo (adicción al alcohol) |✨Alicante

Muchas personas empiezan a beber buscando exactamente lo mismo:

Sentirse un poco mejor.

Una copa para relajarse después del trabajo.

Otra para olvidar un mal día.

Unas cuantas para intentar dejar de pensar.

Durante un rato parece funcionar.

La ansiedad baja.

La tensión desaparece.

La mente se calma.

Pero al día siguiente, o incluso unas horas después, todo vuelve… y, muchas veces, con más intensidad.

Es entonces cuando aparece una duda que pocas personas se plantean:

¿Y si el alcohol ya no está calmando mi ansiedad, sino alimentándola?

 

¿Por qué el alcohol parece aliviar la ansiedad al principio?

El alcohol actúa como un depresor del sistema nervioso central.

Eso significa que, mientras estás bebiendo, puede producir una sensación temporal de relajación, desinhibición o tranquilidad.

Por eso muchas personas sienten que les ayuda a desconectar del estrés, de la tristeza o de las preocupaciones.

El problema es que ese efecto dura muy poco.

Cuando el organismo empieza a eliminar el alcohol, el cerebro intenta recuperar su equilibrio y aparece el conocido efecto rebote.

Es entonces cuando muchas personas experimentan:

✔️ Más ansiedad.
Irritabilidad.
✔️ Tristeza sin una causa clara.
✔️ Dificultad para dormir.
✔️ Sensación de vacío o nerviosismo.

Y ese malestar hace que vuelva a surgir la misma idea:

«Quizá otra copa me ayude a sentirme mejor.»

Así comienza un círculo que, con el tiempo, puede resultar muy difícil de romper.

 

El círculo del alcohol y la ansiedad

Muchas personas viven este proceso sin darse cuenta.

Todo empieza con un momento de estrés, preocupación o tristeza.

Beben para aliviar ese malestar.

Durante unas horas parece funcionar.

Pero cuando pasa el efecto, la ansiedad vuelve con más fuerza.

Entonces vuelven a beber.

Y el ciclo se repite.

Con el tiempo, el alcohol deja de ser una solución y pasa a convertirse en una parte importante del problema.

 

¿Qué fue primero: la ansiedad o el alcohol?

La respuesta no siempre es la misma.

En algunas personas, la ansiedad o la depresión aparecen primero.

El alcohol se convierte en una forma de intentar controlar emociones que resultan demasiado intensas.

En otras, ocurre justo al contrario.

El consumo frecuente de alcohol altera el funcionamiento del cerebro y termina favoreciendo la aparición de síntomas de ansiedad y depresión, incluso en personas que nunca los habían experimentado antes.

Lo más habitual es que ambas situaciones acaben alimentándose entre sí.

Cuanta más ansiedad hay, más se bebe.

Y cuanto más se bebe, más ansiedad aparece.

 

Señales de que el alcohol puede estar empeorando tu bienestar emocional

Puede que nunca te hayas planteado que exista una relación entre ambas cosas.

Sin embargo, merece la pena prestar atención si:

✔️ Bebes principalmente cuando estás estresado, triste o preocupado.
✔️ Al día siguiente de beber te notas especialmente ansioso o irritable.
✔️ Te cuesta dormir sin alcohol o el descanso ya no es reparador.
✔️ Sientes que necesitas beber para relajarte o desconectar.
✔️ Tu estado de ánimo ha empeorado desde que el alcohol forma parte habitual de tu rutina.
✔️ Sin darte cuenta, el alcohol se ha convertido en tu principal forma de gestionar las emociones.

Si te reconoces en varias de estas situaciones, quizá sea el momento de mirar más allá del consumo y preguntarte qué está intentando aliviar realmente el alcohol.

 

No basta con tratar solo la ansiedad… ni solo el alcohol

Uno de los errores más habituales es intentar resolver únicamente una parte del problema.

Hay personas que empiezan un tratamiento para la ansiedad sin hablar de su consumo de alcohol.

Otras intentan dejar de beber, pero nunca trabajan aquello que las llevó a necesitar el alcohol en primer lugar.

Cuando ambos problemas están relacionados, necesitan abordarse al mismo tiempo.

En terapia se trabaja para comprender qué función cumple el alcohol, aprender nuevas formas de gestionar las emociones y recuperar el bienestar sin depender de una sustancia para conseguirlo.

No se trata únicamente de dejar de beber.

Se trata de volver a sentir que puedes afrontar la vida sin necesitar el alcohol para hacerlo.

 

Pedir ayuda antes cambia muchas cosas

Existe la falsa creencia de que solo quien ha perdido el control necesita ayuda.

La realidad es muy distinta.

Cuanto antes se identifica la relación entre el alcohol y el malestar emocional, más sencillo suele ser romper ese círculo.

Si vives en Alicante y sientes que el alcohol se ha convertido en tu manera habitual de afrontar la ansiedad, el estrés o la tristeza, una valoración terapéutica puede ayudarte a entender qué está ocurriendo y encontrar un tratamiento adaptado a tu situación.

No tienes que elegir entre tratar la ansiedad o dejar el alcohol.

Ambas cosas pueden trabajarse al mismo tiempo, con un enfoque profesional, cercano y sin juicios.

¿Necesitas ayuda para superar una adicción?

Si quieres hablar sobre tu situación o sobre la de un familiar, puedes solicitar una primera consulta informativa.

El primer paso muchas veces no es “tenerlo claro”, sino simplemente empezar a hablar de ello.

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Sergio Esteve Rico

Psicoterapeuta especialista en adicciones en Alicante